Una bailarina de ballet deja su cartera en un banco del parque. Se aleja, distraídamente, dejando detrás la pequeña bolsa que contiene su dinero y sus efectos personales. Cinco minutos después se percata de que la perdió de vista. No entra en pánico, no la ataca ese dolor en la boca del estómago. Sabe que estará en el mismo lugar en que la dejó, intacta. En efecto, vuelve sobre sus pasos y alegremente levanta la bolsa.

Adivina esto: Si una bailarina de ballet tiene tan poca preocupación por sus pertenencias. ¿En qué lugar del mundo vive?

Finlandia. Minna Tervamäki vive en Finlandia (el país que esta semana estará en medio de la atención mundial por la esperada reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin).

“Me siento a salvo aquí. Estoy segura de que una de las cosas que la gente siente en Finlandia es seguridad”, dijo Tervamäki, quien estuvo nominada como la persona más feliz de Finlandia el año pasado, por una compañía llamada Positiivarit Oy, que fabrica productos para promover el pensamiento positivo. “Confiamos el uno en el otro”, recalca Tervamäki.

Una vida discreta, balanceada y duradera

De acuerdo con el informe de 2018 sobre la felicidad en el mundo, que se basa en investigaciones realizadas por Gallup, Finlandia es el país más feliz. Sin embargo, los finlandeses no están seguros de los resultados, al ser -como de hecho son- personas típicamente estoicas.

Los nórdicos (y los finlandeses en particular) son emocionalmente introvertidos”, explica Meik Wiking, director general del Instituto para el Estudio de la Felicidad, un grupo de estudio independiente en Dinamarca que estudia la felicidad y el bienestar.

“Ellos raramente obtienen altos puntajes cuando se trata de expresiones de alegría o ira. En este sentido son muy distintos a las personas de América Latina, por ejemplo, quienes muestran expresiones emocionales de forma más explícita. Para los finlandeses la felicidad se trata más bien de vivir una vida discreta, balanceada y duradera.

Tervamäki está de acuerdo con esto y comenta: “Tengo sentimientos contradictorios respecto a la encuesta sobre felicidad. Los finlandeses la leen y se ríen. Dicen: “¿Qué? ¿Nosotros?” Lo que me viene a la cabeza es que los finlandeses son más bien alegres, en lugar de felices”.

Calidad de vida

Las discrepancias provienen del hecho de que el estudio sobre la felicidad no es, paradójicamente, sobre nuestra emoción más deseada: la felicidad. John Helliwell, profesor emérito de la Universidad de Columbia Británica y coeditor del informe sobre la felicidad en el mundo, explica que la medición de la felicidad no constituye un estudio emocional en lo absoluto.

De hecho, tiene mucho más que ver con el bolso de Tervamäki. Es más bien un acercamiento a la calidad de vida alrededor del mundo, y en este sentido, Finlandia resultó la más fuerte este año.

“Los factores que contribuyen a la calidad de vida son la expectativa de vida saludable y un fuerte Producto Interno Bruto per capita, dice Helliwell. “Pero también cosas como la capacidad de cuidarnos los unos a los otros, tener alguien con quien contar en momentos de problemas, la libertad para tomar decisiones propias en tu vida, y el apoyo personal. Se trata de confianza y generosidad. Y Finlandia tiene altos índices en cuanto a eso.

Los países nórdicos son propensos a tener una estructura más plana en sus sociedades, menos desigualdad, y una mayor capacidad para ayudar a los más desfavorecidos. Todos esos factores los llevan a ostentar una mayor puntuación en un cuestionario en el que se les pida evaluar su propia calidad de vida”.

El doctor Frank Martela, un investigador en el campo de la psicología social de la Universidad de Helsinki, está de acuerdo.

“La confianza es algo de peso aquí. Las personas desean verse a sí misma como confiables. Si se te cae la billetera en la calle, puedes estar seguro de que la vas a recuperar, usualmente con el dinero dentro.

De hecho, la publicación estadounidense Reader´s Digest comprobó esto una vez. De todas las billeteras que dejaron caer, la mayoría de las que fueron devueltas tuvieron lugar en Helsinki. No es sorpresa entonces que, de todos los países de Europa, es en Finlandia donde más confianza existe en los extranjeros”.

Los inmigrantes también son felices

Este año, por primera vez, el informe sobre la felicidad en el mundo tuvo en cuenta a inmigrantes y la felicidad de los sectores inmigrantes fue virtualmente idéntica al resto de la población en general, con Finlandia en el primer escaño.

Es decir, tanto las personas nacidas en Finlandia como las que emigraron al país nórdico, son igualmente felices. Esto es interesante, porque en esencia refuta la teoría de que la felicidad es intrínsecamente finlandesa.

“Observar la felicidad de los inmigrantes derrumba la idea de que los países nórdicos son sociedades homogénicas y cerradas”, dice Helliwell. “Si la felicidad tuviera que ver con la psiquis finlandesa, no estaría igualmente al alcance de alguien de Bangladesh. Así que tiene que ver más bien con la manera en que se gobierna el país“.

Finlandia es gobernada con una compasión eficiente y un profundo respeto por los derechos humanos. Es uno de los mejores lugares en el mundo para

Es asombrosamente bueno en términos de políticas sobre medio ambiente, así como igualdad de género y balance entre vida y trabajo. Todas estas son cosas que conforman un país donde las personas son claramente más contentas con su vida que ninguna otra, aunque reírse de eso sea o no parte de su cultura. De hecho, se puede ser gruñón en apariencia y aún así vivir en el lugar más “feliz” de la Tierra.

“De todas las vidas posibles, ¿Estás viviendo la mejor?”

“Si los finlandeses te dicen que no son felices, lo entiendo”, dice Anu Partanen, un nativo. Partanen, autor de “La teoría nórdica de todo: en búsqueda de una mejor vida”, ha vivido en Estados Unidos por una década, pero planea mudarse de vuelta con su familia este verano.

“Ellos (los finlandeses) son pesimistas por naturaleza y reservados respecto a sus emociones. Beben demasiado. (Finlandia) es oscura, los inviernos son fríos y es difícil psicológicamente. Esta felicidad finlandesa de la que oímos hablar no se trata de bailar, sonreír o de parecer feliz en el exterior. Si esa es tu idea de felicidad, pues no, no son los más felices. Estos son estudios sobre la calidad de vida. Esa es la razón.

De todas las vidas posibles, ¿Estás viviendo la mejor? ¿Tienes control sobre tu vida? ¿Tienes opciones? ¿Puedes pasar tiempo con tu familia? ¿Te sientes a salvo? ¿Tienes la oportunidad de ser productivo dentro de la sociedad?”.

(Y quizás vale la pena preguntarse también, ¿Te puedes emborrachar en casa, en ropa interior, y llamar a eso una tradición nacional? La mejor tendencia actualmente en Finlandia es conocida como päntsdrunk, la versión en inglés de la palabra kalsarikänni.

La supresión emocional o introspección por la que son conocidos los finlandeses puede tener algo que ver con una cosa llamada sisu, una palabra en finlandés que significa la manifestación de fuerza, estoicismo y resistencia y que es una parte importante de la identidad en el país nórdico.

Una parte de las razones por las que los finlandeses -idiosincrática y generalmente hablando- tienden a no demostrar muchas intensidad en sus emociones, es porque valoran la valentía silenciosa y la paciencia más que la alegría extravagante. Quizás es por eso que se sienten tan confundidos con haber sido elegidos como la población más feliz del mundo.

“¿Quieres ser más feliz? Múdate a Finlandia”

“Entiendo por qué los finlandeses pueden decir “¿En serio? ¿Nosotros?” Los daneses y los noruegos tienen la misma reacción”, dice Wiking.

“La gente olvida lo que estamos midiendo cuando hacemos estudios de la felicidad y que este informe es sobre la base de un promedio a nivel nacional. Probablemente sería más acertado decir que los finlandeses son los menos infelices del mundo. Ellos son buenos reduciendo las causas de la infelicidad.

Cosas como el estrés financiero, los problemas de acceso a la salud y falta de vivienda: problemas que nos hacen infelices. Sencillamente son los mejores convirtiendo riqueza en bienestar”.

Wiking dice que, cuando estos estudios sobre la felicidad se publican, generan una gran curiosidad en torno a los países que obtienen mejores resultados. Es natural que nos fascinemos con las personas que parecen haber alcanzado la felicidad -este grandioso estado emocional al que todos aspiramos- y, más aún, con la idea de una nación llena de personas que viven en estado de regocijo.

Menos curiosidad generan aquellos países en el final de la lista de la felicidad -como Siria, Liberia y Afganistán- porque la infelicidad es algo que se nos hace evidente. Si creemos que existe algún tipo de secreto respecto a la felicidad en Finlandia, quizás lo que más se le acerca es que los finlandeses viven en una sociedad que enfáticamente valora la confianza y la generosidad.

“Cuando estas investigaciones salen a la luz todo dicen: “¿Quieres ser feliz? Múdate a Finlandia”.Todos no cabemos en el lugar más feliz del mundo; ya no sería el más feliz si todos fueran a buscar su dosis, dice Helliwell.

La moraleja de estos estudios es más bien: “¿Cómo hacer lo que los finlandeses hacen?, ¿Qué hacen bien ellos?, ¿Cómo mejorar nuestras vidas y las de los otros? Esas son las preguntas que deberíamos hacernos. Respecto a los finlandeses, deberían relajarse más y disfrutar su felicidad”.

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