El amor es un sentimiento que puede llegar a ser simple o complicado según las emociones, la estima propia, la forma de pensar, las experiencias y la actitud que cada individuo tiene hacia la vida.

El Dr. Ramón Torres, experto en psicología clínica y terapia de pareja, dice que “la falta de autoestima” es uno de los factores que más ha visto en sus consultas de parejas que buscan soluciones a sus problemas.

“El problema  se debe a que a la mayoría de las personas no se les enseñó desde la niñez a amarse a sí mismos. Entonces, van por la vida buscando a otro ser humano que los ame para ser feliz. Es decir que ponen su felicidad en manos de otra persona y esto no funciona así”, explica el también motivador y conferencista.

Los estudios y eruditos en psicología humana siempre han enunciado en sus resultados y escritos que quien no se ama a sí mismo, no sabe amar. Uno de ellos es el psicoanalista y filósofo Erich Fromm, quien en un fragmento de su afamado libro “El arte de amar”, sostiene: “si un individuo es capaz de amar productivamente, también se ama a sí mismo; si sólo sabe amar a los demás, no sabe amar en absoluto”.

El Dr. Torres está alineado con el enunciado de Fromm.  Y para que el amor sea simple y más descomplicado en la relación de pareja, el también autor de libros —quien acaba de lanzar su tercera producción titulada “El amor, así de simple, así de complicado”—, ofrece estos consejos clave:

1. Aprender amarse a sí mismo ‘con locura’

Las personas que se aman a sí mismas — y como dice el Dr. Torres, “con locura”— tienen la capacidad de amar a otros, sintiéndose a la vez felices con ellas mismas y haciendo feliz a quien seleccionaron como pareja para compartir y complementar su vida.

“Realmente sí tú no te amas nunca vas a poder ser feliz, aún si otro ser humano te ama mucho…  Si tú no te amas, tampoco funcionan las acciones que periódicamente realizan las parejas para retroalimentar o mantener viva la llama del amor”,  recalca Torres, quien es  considerado el psicólogo clínico más popular del momento por tener más de 8 millones de seguidores en sus redes sociales.

Es así que el secreto para amar, dejarse amar y ser feliz en la vida está en aprender a amarse a sí mismo desde muy temprano y descubrir el verdadero propósito de amar profundamente: ser feliz a sí mismo y hacer feliz a otro ser humano.

“Cuando no tenemos en nuestra vida estos dos puntos desarrollados es cuando empezamos a sufrir por el mismo amor porque tenemos nuestra felicidad centrada en la otra persona”, asevera el experto.

Las personas que se aman a sí mismas — y como dice el Dr. Torres, “con locura”— tienen la capacidad de amar a otros, sintiéndose a la vez felices con ellas mismas y haciendo feliz a quien seleccionaron como pareja para compartir y complementar su vida.

“Realmente sí tú no te amas nunca vas a poder ser feliz, aunque otro ser humano te ame mucho… Si tú no te amas, tampoco funcionan las acciones que periódicamente realizan las parejas para retroalimentar o mantener viva la llama del amor”, recalca Torres.

“Cuando no tenemos en nuestra vida estos dos puntos desarrollados es cuando empezamos a sufrir por el mismo amor porque tenemos nuestra felicidad centrada en la otra persona”, asevera el experto.

Las personas que no se aman a sí mismas son las que tienen problemas en el amor y sufren al encarar los tragos amargos de las relaciones porque siempre van por la vida mitigando amor.

“Los faltos de amor propio andan buscando una persona para ser feliz y no para compartir o complementar su felicidad”, asienta el psicólogo clínico.

2. Ninguno de los dos es perfecto

Uno de los grandes secretos de la vida, el amor y la felicidad en pareja es estar consciente que ninguno de los dos es perfecto.

“Cuando se tiene claro que la perfección no existe se acepta que ambos van a cometer errores, que ambos se van a equivocar, y no solo una vez sino varias veces en la vida… y si no hay tolerancia, comprensión y toneladas de perdón la relación no funcionará”, resalta Torres.

3. La relación del amor se construye cada día con gestos de amor

Bien se sabe que en los primeros tres años de una relación los cónyuges se volcán en detalles, caricias, abrazos, besos y, a partir de allí, los gestos de amor empiezan a decrecer debido a que ya no se siente la misma atracción o el mismo deseo que sentía durante la etapa del enamoramiento, entonces, es ahí cuando quienes realmente aman comienzan a realimentar la relación con gestos diarios de amor.

“Las personas que verdaderamente aman deciden realimentar el amor con constancia porque en realidad desean construir con la persona que aman una relación para siempre”,  apunta el experto en comportamiento humano.

4. Estamos juntos para crecer juntos

Dentro de una relación amorosa, con el paso del tiempo, hay que dejar y apoyar al cónyuge para que cumpla sus sueños, que pueden ir desde retomar o iniciar una nueva carrera hasta practicar una actividad deportiva o artística.

“El permitir y apoyar que el cónyuge o compañero(a) se desarrolle en sus propios intereses es parte de la madurez y el crecimiento que ambos han tenido en el amor y la vida en pareja”, concluye Torres.

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